viernes 24 de febrero de 2012

OPERA IX: "The call of the wood" (1995)



He aquí la réproba simiente que inició todo: el debut discográfico de Cadaveria en un pagano culto a dioses abstrusos. Escuchar este disco es desatar energías desconocidas, ominosas en la superficie aunque de profundo significado espiritual. La magia en multiplicidad de colores, como vehículo para la adoración del ser y de las fuerzas naturales. Opera IX mostró en este primer trabajo el embrión que más tarde se desarrollaría en forma de criatura silvestre y bruja: guitarras encrespadas que crecen y se cierran alrededor del oyente, como los troncos de árboles gigantes que forman murallas naturales a mitad del bosque nocturno; teclados que bufan en honor a un robusto Cerunnos, y baterías protuberantes como sus cuernos.

Pero el bosque alberga otros secretos. Kitah al-azif: el rumor de los insectos por la noche, o acaso cacofonías  de demonios y espíritus que gañen desde la tupida oscuridad, cuya presencia se camufla por el crujir de hojas secas bajo las pisadas del ingenuo paseante: ahora perdido entre la arboleda, tembloroso, con el miedo resbalando acuoso por su frente.

"The call of the wood" es uno de los discos más infravalorados en la historia del black metal. Tal vez se deba a sus múltiples tonalidades que van en gradiente de los ritmos más feroces a pasajes atmosféricos de sutil encanto nigromante; tal vez se deba a prejuicios que no admiten que las tormentas de blastbeats pueden amainar ante el moroso clamor del doom; tal vez su polimorfismo aún no es del todo comprendido. O probablemente las cosas deban ser así: hay obras que no fueron hechas para el reconocimiento masivo, que deben permanecer enterradas en suelo sagrado, a la espera de que unos cuantos descubran su sórdido poderío y liberen el sortilegio que guardan en sus ásperas melodías.

Si la Bruja de Blair escuchara música mientras desmiembra niños en la frialdad de su cabaña, seguramente "The call of the wood" se encontraría entre sus discos favoritos.


domingo 19 de febrero de 2012

FALL IN GOTHIC LOVE




Sábado 18 de Febrero de 2012
Steel Metal Bar, San Luis Potosí.
In Devotum, Wish in the Silence, The Legion of Hetheria, Fortaleza.


Hasta la noche de anoche, yo creía que nada peor existía en este valle de lágrimas que ser el único sobrio entre un grupo de consabidos borrachos (situación que por equis o por ye tuve qué atravesar alguna vez y que espero no tener qué repetir jamás). Pero sí lo hay: es peor ser el único con la garganta cerrada en un concierto donde participan dos bandas cuyas canciones conoces casi de cabo a rabo. Y es que no es muy buena idea acudir a un evento de tal naturaleza cargando una vivaracha resaca de gripe, pero ni modo que la dejara en casa, así que acudí de todos modos. Finalmente, con todo y gripe, cuatro bandas de metal gótico son un buen pretexto para sentarse a beber un par de cervezas mientras se observa la euforia de los que sí están en condiciones físicas de brincotear y pegar alaridos. Bien por ellos.

La cosa empezó puntualita a las diez de la noche, con unos In Devotum más desenvueltos que la última vez que me tocó escucharlos. Aún cuando el sonido de esta banda todavía se pierde un poco entre la mezcla de influencias que seguramente tienen, sería injusto decir que son un mal grupo. Al contrario: lo que hacen lo hacen muy bien, sencillamente creo que su propuesta se encuentra en pleno proceso de maduración, de encontrar ese "algo" que distinga su sonido a la primera. Siempre es agradable escuchar a In Devotum, y anoche no fue la excepción. Es más: estoy firmemente convencido de que se merecían muchos más aplausos de los que el todavía disgregado público fue capaz de regalar.

En un principio, me pregunté si tales ideas respecto a In Devotum serían realmente una visión acertada de las cosas, pero no tardé mucho en confirmarlo, específicamente cuando los también potosinos Wish in the Silence subieron a escena. Yo no estaba precisamente expectante por volver a verlos, quizá justamente por saber que suelen desempeñarse con rigurosa pulcritud, pero he de confesar que en cuanto iniciaron consiguieron atraer mi total atención: abrieron con un cover al Kronos Quartet, una pieza de la banda sonora de "Requiem for a Dream", original de Clint Mansell, con lo que dejaron entrever que tanto sus influencias como sus aspiraciones van más allá de los referentes habituales en el metal gótico. Continuaron con canciones originales, pero el extraño influjo del tema inicial parecía haberse apoderado de todas ellas: la atmósfera se volvió un poquito más ceremoniosa, y su música sonaba más "personal". A eso me refería precisamente en el párrafo anterior: el trabajo de Wish in the Silence está dando pasos firmes y seguros camino a una identidad que parece estar terminando de dibujarse. Lástima que su presentación haya sido tan breve.

Lo que enseguida tuvo lugar fue una suerte de intermedio bastante bizarro que incluyó algo similar a una pasarela de ropa "gótica". Cinco chicas desfilaban de aquí para allá sobre el escenario, y aunque se trató de un espectáculo agradable a la vista y que pareció divertido al principio, probablemente se alargó más de lo prudente. No sé de quién fue idea, pero definitivamente resultó, digamos... "curioso".

Si el amable lector ha tenido la fortuna de hojear alguna vez las páginas de "Los versos satánicos", la polémica novela del escritor de origen indio Salman Rushdie, probablemente recuerde a un personaje llamado Saladin Chamcha: el histrión, el autollamado cosmopolita, el hombre de las mil voces. Pues con esas mismas características salió a escena Rick Loera y compañía: The Legion of Hetheria nuevamente asaltaba San Luis con su ya conocida fusión de estilos, voces y talentos. Esta banda sabe interactuar con su público, de eso no cabe duda, y parece que disfrutan enormemente cada vez que se suben a un escenario: juegan con soltura al mito del rockstar pero sin abandonar jamás su actitud sencilla y casi divertida. Hetheria ya hace un buen tiempo que dijo "vanguardia": tanto sus canciones como sus shows son cada vez más una progresión de estilos que ya no se definen con la facilidad de los tiempos de "The Gate", su primer disco de hace casi diez años. Lo mismo les vimos doom que variantes modernas de metal, y cada una de dichas caras fue gesticulada con el mismo deleite por el Chamcha de esta joven agrupación (líder indiscutible de Hetheria) y su avispada soprano. Las piezas de "Neutra" dominaron su presentación, pero igual hubo sitio para temas como "Forever forgotten" o "Spiritual deceive", y hasta para un audaz encore que llegó de la mano de "To mega therion". Quizás The Legion of Hetheria son de las pocas agrupaciones mexicanas que pueden interpretar ese himno con absoluta dignidad y harto respeto. Y claro, los asistentes supieron festejarlo.

Entonces llegó el momento por el que decidí salir esa noche con todo y enfermedad: la primera vez que Fortaleza se presentaría en San Luis Potosí, y además con su flamante nueva vocalista. Este humilde apicultor resolvió entonces ponerse de pie para esperar a que el puente levadizo se tendiera para ofrecernos el acceso a sus míticas entrañas. Y con la fuerza de muros enormes que resisten el embate de las olas del mar, la fortaleza se erigió briosa, sólida, férrea: el sonido de casi diez años de experiencia. Acaso la bella frontwoman se mostraba nerviosa de cuando en cuando, lo que la llevó a equivocarse en un par de canciones, pero al amparo de los fuertes muros que la respaldaban, consiguió sobreponerse y alzar su guerrero puño con determinación. Iniciaron con "El ojo de la tormenta", de cuya amenaza Ariana supo resguardarnos con cuidado, para luego transportarnos a historias de tragedia y esperanza con "Fausto" y "La mano del hombre" (con sus atinadas referencias a la ya clásica carta del jefe Seattle al presidente de los Estados Unidos). El México de leyenda se hizo presente con "La Mulata" y "La leyenda del Tajín", y tampoco perdieron ocasión de presentarnos un tema nuevo, adelanto de un nuevo trabajo que se antoja más que interesante. El "Réquiem" y el sollozo de un "Ángel eterno" dieron fin a su corto acto, que a la postre fue el único defecto del concierto. Hubo tiempo para un encore en el que la gente reclamaba "La condesa" (si yo hubiera podido gritar, también la habría pedido), pero que por alguna inexplicable razón consistió en "A cada suspiro tuyo", lo que me hace pensar que después de todo ese fue otro defecto del show, pues muchos esperábamos escuchar aquel épico tema como cierre. Ni modo, supongo que no se le puede dar gusto a todo el mundo, y de todas formas el placer de haber constatado la potencia de estos veracruzanos en directo fue una experiencia verdaderamente refrescante. Se avecina una nueva era para Fortaleza, eso es fácil de pronosticar cuando se escuchan los viejos temas en la juvenil voz de Ariana, y como alguna vez lo dije en este mismo espacio, sólo nos queda esperar para oír con detenimiento. Por lo pronto, el concierto de esa noche me ha dejado tranquilo con respecto a la agrupación, pues efectivamente siguen en el sendero que  los ha llevado a desafiar con bravura cualquier inclemencia, y cuando esa capacidad encuentra eco en la música, es para agradecerse y aplaudirse de pie. Bravo, Fortaleza.

Irónicamente, yo me sentía más débil que nunca, así que no tuve más remedio que regresar a mi gripienta realidad, ansioso por volver a casa, acurrucarme y dormir a pierna suelta. Pero esa ya es otra historia, una que no me interesa contar y que no creo que a nadie le interese leer. Así que supongo que por el momento eso es todo. Hasta la próxima.

jueves 9 de febrero de 2012

MONOLITHE: "Monolithe II" (2005)



¿De dónde habrá salido Monolithe II? Quién sabe. Probablemente Darwin opinaría que se trata del resultado natural de la evolución de las antiguas bandas de doom extremo, en plena adaptación al nuevo milenio, apocalíptico y confuso. Otros tal vez apostarían por remitir su origen a un big bang que habría generado movimiento en territorio estéril: oscilaciones convulsivas tan inaccesibles como el propio universo. Yo me quedo con la segunda opción: Monolithe II es un estruendo oscurecido que parece haber venido de otro planeta. Tal vez la inconmensurable negrura del cosmos albergue en sus fauces los fragores que sumados dieron forma a este disco: vagos en su concepción individual, pero profundamente armónicos cuando se les percibe en su totalidad.

Sin necesidad de recurrir a bancos de efectos "espaciales" baratos, la caliginosa música de este álbum consigue crear en la mente del escucha una sucesión de atmósferas extraterrestres que dan la sensación de encontrarse a la deriva en el cosmos insondable. La pesadez de las guitarras se expande en reverberaciones eternas, al tiempo que sonidos guturales sugieren voces de criaturas gigantescas, acaso resuellos de dioses primigenios esperando el momento de despertar.

Monolithe II es una obra intrincada, es cierto, pero se trata de una espléndida opción para abordar el funeral doom desde una perspectiva más seria y menos trillada. Y quién sabe: tal vez el día en que el planeta tierra por fin sea engullido por un majestuoso agujero negro, lo único que alcancemos a escuchar sean ecos similares a los de esta obra. La clase de disco que Carl Sagan habría grabado si se hubiera dedicado al metal extremo.


jueves 26 de enero de 2012

SARA VALENZUELA: "En la cocina" (2011)



Del recetario mágico de Sara:

Tome su propio corazón y rebánelo en filetes. Esparza sobre cada uno de ellos un poco de erotismo en polvo y posteriormente selle por ambos lados en concentrado de lágrimas. Cocine a fuego lento hasta que observe que las emociones afloran dándoles un tono ligeramente dorado. Corte el fuego y añada un par de caricias finamente picadas. Vierta media copa de whisky y flamee. Retire los filetes del sartén y cuide que se mantengan calientes. Ponga en el sartén una taza de esencia de guitarra acústica y condimente con metales y teclados. Remueva la mezcla hasta que tome una consistencia de jazz/funk y agregue una pizca de electrónica. Sirva el corazón en un plato extendido y báñelo con la salsa acústica. Acompañe con una sopa de letras poéticas y una botella de vino blanco.

Se trata de un platillo ideal para cenas íntimas: todos los ingredientes están pensados para dos porciones. Degústese en pequeños bocados, en casa y a la luz de las velas, preferentemente en una noche lluviosa. Como postre se sugiere un plato de cerezas y como sobremesa, su comensal: tómese toda la noche para probar sus diferentes sabores, hágalo lentamente y con calma; recuerde: está usted en la cocina.

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jueves 12 de enero de 2012

DIEZ COVERS DE METAL



Los covers son un fenómeno curioso en el ámbito musical: pueden enaltecer una canción, homenajearla, igualarla, superarla, destruirla, parodiarla o simplemente copiarla; pero quizá una de sus mayores cualidades sea que despiertan los debates más infructuosos entre fans de bandos opuestos: los que defienden la versión original y los que prefieren la covereada. Y tal discusión se vuelve más sabrosa cuando alguna de las dos versiones (la original o la reinterpretada) de la canción en turno involucra al metal, pues es bien sabido que existen pocos públicos tan apasionados como el metalero. ¿Cuáles son los motivos que llevan a una banda a elegir un tema determinado para homenajear? Supongo que muchos, y muy diversos, pero como en la Madriguera no nos importan demasiado las razones sino los resultados, he aquí que el Apicultor ha preparado una lista con diez covers realizados por distintas bandas de metal, todos ellos con un denominador común: me gustan. ¿Por qué? Porque sí. Los resultados son variopintos, amable lector, y por lo tanto las reacciones también, así que como es costumbre, la última palabra es suya. Van sin un orden particular. Escuche y decida:

1. MACHETAZO: "Ace of spades" (Original de Motörhead). A machetazos descuartizaron los españoles este tema, y después se revolcaron en sus tripas. Una excelente versión protogrindcorera que simplemente no tiene nombre. Aparece en su álbum "Trono de huesos", de 2002.


2. LUCTUS HYDRA: "The black cry" (Original de My Dying Bride). Una obra maestra que conserva el tono depresivo, aunado a una desesperación que hiere con su grito desgarrador. Ideal para el suicidio. Aparece en su álbum "Screams and laments from the deepest of the soul", de 2009.


3. EIDYLLION: "Ratas" (Original de Rodrigo González). El rock rupestre inficionado de nociva oscuridad. Un acertado y mordaz experimento de matices folk y guitarras goth que sólo pudo ser logrado por la maestría de Eidyllion. Aparece en su EP "¡Viva yo!", de 2008.


4. CADAVERIA: "Call me" (Original de Blondie). Existen muchas versiones de este tema, pero la de Cadaveria destaca por su juego de voces que matizan y por sus guitarras secas que no sacrifican melodía. Aparece en su álbum "Far away from conformity", de 2004.


5. TULUS: "Space oddity" (Original de David Bowie). Otra canción altamente covereada. Tulus tuvo la astucia de llevarla con naturalidad a los terrenos del black, y lo hizo tan sutilmente que hasta parece un tema propio. Aparece en la compilación "Cold core collection", de 2000.


6. LEFT HAND SOLUTION: "Missionary man" (Original de Eurythmics). Gran tema: mantiene la energía "bailable" del original, pero en voz de Mariana Holmberg cobra un cariz siniestro que aporta otra perspectiva a su contenido letrístico. Aparece en su álbum "Light shines black", de 2001.


7. CRADLE OF FILTH: "Temptation" (Original de Heaven 17). Sabemos que esta bandita ama los covers, y éste en particular les ha salido muy bien: Dani Filth no chilla como es su costumbre, y Victoria Harrison suena fenomenal. Aparece en su álbum "Thornography", de 2006.


8. DARKWELL: "Twist in my sobriety" (Original de Tanita Tikaram). Gran reto: la oscura belleza del original es casi insuperable, y aunque la voz de Alexandra de pronto parece no encajar del todo, el sigiloso teclado salva esta curiosa versión. Aparece en su EP "Conflict of interest", de 2002.


9. THE LEGION OF HETHERIA: "Bad romance" (Original de Lady Gaga). O la canción no es tan mala como parece, o Hetheria supo resolverla bien. Lo cierto es que no suena forzada, como pudiera suponerse, y combina con la versatilidad de la banda. Aparentemente sólo existe en la web.


10. MILKING THE GOATMACHINE: "Surf goataragua" (Original de Sacred Reich). Una de esas versiones que sólo pueden entenderse con harto sentido del humor. No hay mucho qué decir: simplemente es un cover estúpidamente divertido. Y brutal. Aparece en su álbum "Back from the goats", de 2009.



¿Y entonces, amable lector? ¿Las originales o las nuevas versiones? Difícil en algunos casos y más que evidente en otros; el hecho es que los covers existen, y el ejercicio de los mismos parece ser una práctica que entusiasma cada vez más a las bandas metaleras. Mientras tanto a nosotros, simples escuchas, sólo nos queda esperar y rezar porque ningún grupete de deathcore se atreva a tocar a nuestros respectivos ídolos. Que así sea.
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miércoles 4 de enero de 2012

THE MEATFÜCKERS: El divino arte de la transgresión




Brincar los límites de lo permitido no es tarea sencilla. Y no es cuestión de "rebeldía", "rudeza" o valemadrismo. No. Se trata de algo más complejo: de acuerdo al psicoanálisis, es resultado de una estructuración psíquica que en el mejor de los casos nos condena a la neurosis, y en el peor, a la psicosis. Pero existe en el neurótico un deseo latente de transgresión que lacera y seduce, porque delata nuestra propia incapacidad para abandonarnos a aquellos placeres solo asequibles al perverso. La perversión es asumida entonces como una tercera forma de entender, vivir y relacionarse con el mundo. Por eso traspasar dichos límites es cosa tan difícil, porque supone un arriesgado salto a mundos que nos son psíquicamente desconocidos, que no necesariamente indeseables.

El arte y la ficción, en tanto que fantasías, son vehículos perfectos para surcar territorios ajenos: permiten la sublimación de nuestras aspiraciones más instintivas, básicas. Nos conceden el honor de bailar un rato con nuestra pulsión de muerte, y nos hacen creer —¡ay, bendita inocencia!— que somos nosotros quienes llevamos el ritmo. Pero bien lo sentenció Nietzsche: "el que lucha con monstruos, debe cuidar de no convertirse en uno", y lo mismo aplica a quienes juegan con ellos. Acaso sea por ese motivo que solo bailamos lo necesario para no arriesgar nuestra propia sanidad, aunque en apariencia esto último nos tenga sin cuidado.

En el mundo de la música existe un subgrupo que ha fingido sobremanera jugar con esos límites. Por supuesto, una vez más estamos hablando del metal. Sólo el diablo sabe cuántas bandas han existido sobre la faz de la tierra que se dediquen a sentirse sádicos mugiendo estertores a ritmo de tupa-tupa. Y el problema no es que lo hagan: el problema es que muchos lo hacen en serio, aspirando con ello a un poquito de la perversión que les fue negada por San Segismundo Freud. No niego que hay bandas que con este pretexto hacen música excelente, pero por desgracia es fácil que la mayoría de ellas terminen siendo tristes caricaturas con anhelos pornogore.

Pero existen en las cloacas más hediondas del inframundo algunos seres diferentes, cuyo impudor les permite pasear despreocupados por los túneles de la perversión y volver airosos, burlones, a relatar con sorna lo más mezquino de la humanidad. Porque su marrullería gorrina los inmuniza en buena medida, les permite revolcarse, enmascarados, en vileza y regresar al mundo normal como si nada hubiera pasado. A esa categoría pertenecen The Meatfückers

Con apenas poco más de cinco años de existencia, esta pandilla de viejos cochinos ha logrado crear un espejismo de marranadas que se siente turbadoramente real, como un animalejo que va creciendo poco a poco, alimentado por pútridos desechos. A la manera de un Marqués de Sade moderno, la banda espeta sus aberraciones apostando por la autosatisfacción y el placer orgiástico en su faceta más descarnada, igual que en alguna vieja película porno de bajo presupuesto: las formas imperfectas, los humores concentrados, los caldos vertidos sobre carne viva. Y después del bacanal, una sonora carcajada se mofa de los ofendidos: porque la perfidia de esta banda es tan real y tan paródica a la vez, que la línea entre una cualidad y la otra se difumina; porque la expresión bruta del mensaje invalida la seriedad del mismo en una doble comunicación que confunde al oyente; porque siempre existe la posibilidad de que todo haya sido (o no) una enferma broma. Y a todo esto el neurótico busca justificaciones para paliar su culpa, el perverso se embadurna con deleite, y los Meatfückers se ríen de los dos.

Indudablemente, un gran acierto de la banda ha sido el dejarse influenciar por el viejo metal ochentero, en lugar de sucumbir a la lógica facilona que normalmente combina las letras sexuales/violentas con brutal death metal y goregrind. La astuta socarronería de esta agrupación los ha llevado por senderos mucho más interesantes: aquellos pavimentados con los cadáveres de bandas como Sarcófago o los primeros Celtic Frost, y abonados con el estiércol de Venom y Motörhead. "Gangbang from Hell", el álbum debut de los Meatfückers, está lleno de riffs black/thrash y una actitud inexorablemente anclada a la vieja escuela.

Por eso esta banda no es para todos los gustos, a pesar de ser extraordinarios en lo musical. Por eso asustan, repelen y atraen con morbo: porque son voceros de las atrocidades que la mayoría no se atreve siquiera a nombrar, aquellas que es mejor reprimir y con las que muchos fantasean en secreto, temerosos de reconocerlo incluso para sí mismos. Porque han construido un malsano mundo de reales irrealidades en donde una vez que se entra, es imposible salir íntegro: los Meatfückers violarán en cuerpo y alma a todo aquel que se meta en sus terrenos. Y su inmundicia no es de las que se limpian con facilidad.


jueves 29 de diciembre de 2011

MUNA ZUL: "En Viaje" (2006)



Una bajó por el aire. Ven-te-hará las coplas frescas. De mañanita brincó su silbido, y agazapada sobre un pirul, canturreó sus álgidos cánticos pájaros que hicieron nido en los límpidos tímpanos. Cardenalizó el amanecer y la ducha. Engorrionó el café y pan tostado. Mirlificó la monserga del noticiero. Una bajó por el aire.

Dos caminaba descalza. Palabrar la tierra fértil. Al mediodía recolecta sus frutos, y encuclillada bajo el pirul, chasqueó sus dedos, dientes y lengua de puro contento por la cosecha. Crujió con sus pies la hojarasca. Mordió una manzana roja. Festejó el día con su risa. Dos caminaba descalza.

Tres escurrió con la lluvia. Cantarítodas las rimas. Atardecer salpicado de gotas, y espolvoreada sobre el pirul, tintineó sus perlas de fresco chubasco sobre el húmedo verde zacate. Enjugó con su coro de agua. Empapó peatones despistados. Diluvió su traviesa nubada. Tres escurrió con la lluvia.

Bajo el sol se conjugaron: aire mas tierra mas lluvia. Y el arco les dio su nombre: las bautizó "Muna Zul".


martes 27 de diciembre de 2011

LOS MEJORES DISCOS DE 2011, SEGÚN EL APICULTOR





Se va el 2011 y como cada año, este humilde apicultor no puede evitar hacer una retrospectiva de la música que estos últimos 365 días trajeron consigo. Las listas sobre "lo mejor" del año en X categoría me gustan, aunque generalmente los criterios a seguir para la elaboración de tales recuentos son bastante subjetivos. Y como La Madriguera no pretende ser un sitio para la objetividad, he aquí mi lista personal de los discos lanzados en 2011 que más me emocionaron. Por supuesto que me falta escuchar mucho de lo que se creó durante este agonizante año, pero en lo que llega el momento de conocerlo, dejo a consideración del amable lector una selección de álbumes que ocuparon lugares privilegiados en mi aparato de sonido. Van por categorías, ocupando sitios de primero, segundo y tercer lugar; y dice así...


MÚSICA INTERNACIONAL:

1. TORI AMOS: "Night of Hunters"

La pelirroja se arriesgó con este primer álbum totalmente neoclásico: sólo su piano, un ensamble de maderas y un cuarteto de cuerdas. Exquisito, delicado y evocador: la Tori del 2011 tiene nuevas cosas qué decir, nuevas emociones qué traducir, y por supuesto, la música es consecuente con sus palabras. Para mí se trata de su mejor trabajo desde "The Beekeeper", de 2005, y es sin lugar a dudas mi disco del año: una fábula neblinosa para escapar del mundo por un rato. Por un buen rato.

2. FLORENCE + THE MACHINE: "Ceremonials"

La prueba fue superada. Luego del aclamado y fenomenal "Lungs", de 2009, muchos nos preguntábamos si Florencia conseguiría repetir la hazaña, y tras escuchar detenidamente estos ceremoniales, nos dimos cuenta de que no quiso repetirla, sino perfeccionarla. Es cierto que aquí no hay canciones tan pegajosas como "Dog days are over", pero en su lugar encontramos piezas más serias y también mucho más elaboradas. Arrogancia barroca para días de otoño.

3. BJÖRK: "Biophilia"

Un experimento más de la islandesa. Tal parece que las intenciones vanguardistas de Björk y su falta de respeto a los convencionalismos no obstan para que la música pase a un segundo plano. Sólo a ella se le pudo ocurrir la idea de componer un álbum en un iPad, y qué bueno, porque otro en su lugar no habría logrado tan buen trabajo. "Electrónica minimalista etérea cósmico metafísica sideral" le va bien como etiqueta y no, no es un disco difícil de escuchar. Es simplemente Björk.

EL DE MENCIÓN HONORÍFICA: "Let England Shake", de P.J. Harvey.
EN 2012 EL APICULTOR ESPERA SORPRESAS DE: Fiona Apple.


MÚSICA NACIONAL:

1. SARA VALENZUELA: "En la Cocina"

Empezó con La Dosis tocando rock-funk, luego La Dosis le entró a la moda de la electrónica, y en 2005 su debut solista presentó a una Sara cálida, arropadora y chilloutosa. Ahora, "En la Cocina" por fin se anima a convidar un poco de ese jazz que tanto apasiona a la Valenzuela: excelentes canciones con músicos de lujo, interpretaciones llenas de feeling y arreglos minuciosos que colocan a Sara en uno de sus mejores momentos como artista. Ojalá el año entrante nos regale una gira...

2. LILA DOWNS: "Pecados y Milagros"

La gente de EMI Music debe estarse dando de topes por haberla dejado ir. Lila Downs es sinónimo de sincretismo cultural, y su último álbum no es la excepción: documento antropológico-musical cuyo contenido refiere a la costumbre mexicana de los exvotos. "Pecados y Milagros" es, desde su aparente folclorismo, un disco con espíritu libre y universal que reivindica la música mexicana y la lleva al terreno de lo global. Como siempre, hay temas propios y versiones alucinantes. De lo mejor en su discografía.

3. ELÁN: "Regular Weird People"

Rocanrol. Así nomás, a secas. Elán y su pandilla conocen los orígenes del género (recordemos el estupendo "Street Child", de 2003) y eso nos queda claro, pero ya no les interesa decantarse por una u otra de sus vertientes, y tampoco pretenden revival alguno; ellos sólo tocan para celebrar el rock, y eso se siente y se agradece cuando uno escucha "Regular Weird People": música para oírse con los amigos y beber un par de cervezas. Así de simple, y también así de rico.

EL QUE FUE BUENA IDEA, PERO QUEDÓ A DEBER: "Travieso Carmesí", de Alondra de la Parra con Ely Guerra, Natalia Lafourcade y Denise G.
EN 2012 EL APICULTOR ESPERA SORPRESAS DE: La Barranca.


METAL INTERNACIONAL:


1. SEPTIC FLESH: "The Great Mass"

La música de Septic Flesh es hoy, más que nunca, semejante a una criatura lovecraftiana: monstruosa, enorme, procedente de regiones ensombrecidas en donde los hombres comunes enloquecen irremediablemente. En efecto, se trata de una gran misa apocalíptica, donde el death metal consagra su poderío a oscuros dioses primigenios que bendicen a la banda con la perfección sinfónica en doce salmos de connotaciones ontológicas. Muérete de envidia, pobre Dani Filth.

2. MY RUIN: "A Southern Revelation"

Este álbum encaja a la perfección en esa falsa categoría que alguna vez se denominó "rock pesado": guitarras fuertes y crudas, aunque con ritmos accesibles, y una voz agreste, animalesca, instintiva. Hay aquí una profunda sensación de visceralidad que de inmediato despierta pulsiones rudimentarias y casi sexuales. "A Southern Revelation" es un trabajo que no admite demasiadas racionalizaciones en su descripción: sus mordidas se sienten mejor en carne propia y sin oponer resistencia alguna.

3. THEATRES DES VAMPIRES: "Moonlight Waltz"

Un ente híbrido. O te gusta o no te gusta. Y a mí me gusta. "Moonlight Waltz" tiene todos los elementos musicales del metal gótico moderno, pero conserva el resabio del goth ochentero en la voz de Sonya Scarlett. Aquí no hay nada muy diferente a lo que la banda ha hecho en sus últimos discos: éste también sabe a sangre y a erotismo soft, con el detalle de que sus canciones son de las más sólidas que han logrado en años. "Le grand guignol" es una punzante dentellada en la yugular.

EL QUE DECEPCIONÓ: "The Unforgiving", de Within Temptation.
EN 2012 EL APICULTOR ESPERA SORPRESAS DE: Cadaveria.


METAL NACIONAL:


1. MYSTICA GIRLS: "Metal Rose"

Aquí está el verdadero significado del poder femenino. Más allá de la imagen (definitivamente sensual, para qué negarlo), Mystica Girls se caracterizan por labrar un heavy metal vigoroso y enérgico, cuya fortaleza no merma la femineidad que subyace a su estructura. "Metal Rose" son seis entusiasmados temas de gran calidad, seis caricias de terciopelo perfumadas con acero y sangre. La física se ha equivocado: los pétalos de una flor son excelentes conductores de electricidad.

2. MALIGNO: "The Funeral Domine"

Contemporaneizar un género añejo respetando su estructura original no debe ser cosa sencilla, pero Maligno ya nos tiene acostumbrados a su peculiar forma de lograrlo. En "The Funeral Domine" sigue rondando el fantasma de Black Sabbath, aunque sin tomar protagonismo: más bien se pasea por el álbum como un maestro que observa orgulloso a sus discípulos. Con esta entrega, la banda mexicana consolida su identidad sin traicionar a su principal influencia. Un clásico moderno.

3. DRAMATVM: "The Prophecy of Mhisty"

Un álbum que es como el hijo ilegítimo de Tarja Turunen y Dark Tranquillity. Este sexteto tiene en Cecilia Ledesma a una soprano de voz realmente educada, y afortunadamente su música no encuentra su leitmotiv en los teclados sino en las guitarras. Dramatvm le da la espalda a la melancolía y el romanticismo del gótico, y apuesta por una aventura cuasiprogresiva de mayor sensatez, reforzada por un concepto letrístico que sin ser del todo original, sí es de los más audaces del panorama nacional contemporáneo.

EL QUE TUVO BUENA INTENCIÓN, PERO SE PASÓ DE AUTOCOMPLACIENTE: "Hermanos de Sangre: El Ritual", de Anabantha.
EN 2012 EL APICULTOR ESPERA SORPRESAS DE: Black Palace.


Y así las cosas, este humilde apicultor despide el post esperando que el próximo año traiga mucha buena música, bandas nuevas, grandes conciertos y demás bondades sonoras. Después de todo, es lo menos que podemos pedir antes de que se acabe el mundo, ¿a poco no?

jueves 22 de diciembre de 2011

CINCO DISCOS PARA ARRUINAR LA NAVIDAD (Parte 2)


El año pasado, este humilde apicultor proponía cinco discos para echar a perder las fiestas decembrinas a través de sonidos extremos, y todo porque el bullanguero tintinear de cascabeles y risotadas santacloseras se había tornado insoportable. Bien, como este año las cosas no son diferentes, y los duendecillos y los renos parecen ser tan felices como la navidad anterior, he decidido reanudar mi servicio social a la comunidad antijinglebells; pero esta ocasión con un giro distinto al propuesto en 2010. ¿Creía el lector que únicamente el metal y la música extrema podían funcionar como antídoto para los villancicos? Permítame demostrarle lo contrario a través de cinco recomendaciones discográficas que, le garantizo, pondrán los pelos de punta a sus felices invitados a la cena de Nochebuena. Así que prepare su aparato de sonido y no dude en subir el volumen, que estas cinco linduras bien valen unos altos decibelios. El menú es variado, elija usted...

1. INDISCIPLINED LUCY: "About the black eyed girl" (1999)

El negro de la noche se esconde tras un manto lleno de gotas a punto de derramarse. Anna Varney, de Sopor Aeternus ha sido secuestrado por The Cure para obligarlo a cantar con ellos, pero King Diamond ha descubierto el plan y resolvió sumarse a él, poseyendo a los músicos hasta hacerlos tocar sobre una base de rock neo-progresivo. El experimento fracasa comercialmente y pronto la nueva banda se encuentra tocando en teatros decadentes de ciudades anónimas frente a audiencias indiferentes. Esta noche el público está conformado por payasos: hombres de amargura insondable cuyo maquillaje no alcanza para cubrir las cicatrices de infelicidad y frustración. Termina el show, y los descoloridos bufones salen a la lluvia nocturna con la esperanza de encontrar alguna bella puta que cargue en su alma pesares similares a los de ellos mismos; y quizá más de uno logre el objetivo. Pero la historia no tendrá un final feliz: de pronto aparece una pistola, y el eco de dramáticas carcajadas encuentra compañía en las cuerdas de un ajado violín. Por cierto, Indisciplined Lucy es una banda sueca, y "About the black eyed girl", un excelente álbum para pasarla mal. Felices depresiones.

2. TOM WAITS: "Blood money" (2002)

En las alcantarillas de las grandes ciudades ocasionalmente se esconden hombres perversos, que llevan en sus bolsillos una visión tortuosa del mundo, la sociedad y las emociones humanas. Estos hombres están dispuestos a escupir la blasfemia directo en el rostro de la gente linda, que ha preferido rechazarlos no tanto por locos como por profetas. Tom Waits es uno de esos hombres, de garganta llagada por el alcohol y el tabaco, de instintos misántropos e intenciones retorcidas, de aficiones al jazz y al blues más abrasivo. Es difícil recomendar un solo disco de este cronista de los bajos mundos, pero "Blood money" parece una buena opción cuando se trata de exaltar por igual la miseria y el amor, que en una de esas son exactamente la misma cosa. Pasiones asesinas, intuiciones desnudas y erotismo de arrabal con sabor a whisky barato: eso es "Blood money". Y si de plano el lector decide adentrarse en ese mundo de locura y delicuescencia, puede acompañar este disquito con un buen libro de Charles Bukowski, preferentemente la colección de cuentos titulada "Erecciones, eyaculaciones, exhibiciones". Todo un reto a la cordura.

3. KITTY BRAZELTON & DAFNA NAPHTALI: "What is it like to be a bat?" (2003)

Ruido, ruido y más ruido. Si la mente de los matemáticos produjera sonido cuando ellos piensan, seguramente se escucharía como este álbum: un caos de complejidad desconcertante que esconde tras de sí una extraña armonía; con el detalle de que para encontrarla hace falta pasar por muchos dolores de cabeza. Las dos intelectuales perpetradoras no se tientan el corazón a la hora de someter al escucha a su intrincada propuesta: una grita y la otra produce secuencias de ruido electrónico mientras la primera hace zumbar la guitarra y el bajo parece llevar su propio ritmo. Por supuesto que aquí no cabe hablar de canciones, sino de pura y espeluznante experimentación. "What is it like to be a bat?" es la obra de dos mujeres libres que no se preocupan por decorar las ideas que brotan de sus ininteligibles mentes; se trata de un trabajo que requiere mucha paciencia y concentración para no perderse en sus discordancias, pues usarlo como música de fondo invariablemente conducirá al escucha a un bonito estado de estrés y tensión emocional. Un disco para los amantes de las ciencias exactas y para músicos que sí fueron a la escuela.

4. GORE GORE GAYS: "Menage a trois" (2003)

La banda más divertida, pegajosa, penetrante, cachonda, asquerosa, lubricante y resbalosamente maricona del planeta, y al mismo tiempo, con más huevos que muchas agrupaciones roqueritas que andan por ahí. Electroclash, punk y harto glamour de macho a macho. En una era en donde se predica la tolerancia y ya no está de moda ser homofóbico, los Gore Gore Gays son una prueba de fuego que logra sonrojar y sacar a la luz los prejuicios de la mente más abierta. Sin pelos en la lengua (aunque, bueno... ejem...), sus canciones se burlan del conservadurismo y de la censura, y gritan con cinismo provocador que todos los chicos están buenos y que el tamaño sí importa; pero lo mejor de todo es que no pretenden ser abanderados de causa alguna, pues también se dan el lujo de mofarse de los malogrados estereotipos del mundillo gay. Así es, amable lector, en "Menage a trois" no hay lugar para eufemismos ni para estilizaciones; se podría decir que este disco es como el sexo sin compromisos: desinhibido, instintivo, informal, entretenido y muy, muy, muy placentero. Puto el que los oiga y no le gusten (¿o era al revés?).

5. JESUSA RODRÍGUEZ Y LILIANA FELIPE: "Que 20 años no es nada" (2009)

¡Salud por las Patronas! La pareja más emblemática de la música de cabaret en México ofrece en este disco doble cuarenta de sus mejores canciones, mismas que van del tango a la canción ranchera, de los corridos al danzón y de ahí al folclor latinoamericano, siempre con esa afición socarrona por sacarles ronchas a las buenas conciencias con su reflexiva y desalmada crítica: abajo los políticos, las iglesias, los mochos, los machos y los pendejos. La inteligencia cuestionadora e inconformista de Liliana y Jesusa les permite hacer gala de una hilaridad asombrosamente lúcida en su discurso, que sigue hoy tan vigente como hace veinte años. Sea con el sobrio acompañamiento del piano, con orquesta o hasta con mariachi, las Patronas siguen siendo reinas absolutas de la contracultura en el mundo de habla hispana. Imagine el lector la cara de su abuelita cuando al partir el pavo suenen en el comedor los versos de "Cuando cumpla los ochenta": "seré una vieja loca, vieja escupe curas, vieja puta, rematada, vieja pero no pendeja". Invaluable.

Y así el panorama, querido lector: hay para todas las orejas. Y al igual que cada una de las recomendaciones discográficas del apicultor, esta selección también pasó por un minucioso proceso de calidad, únicamente para garantizar que usted encuentre justo lo que busca. Luego entonces, si lo que busca al leer esta entrada es musiquita para fastidiar el espíritu navideño, aquí tiene cinco deliciosas y muy eficaces alternativas. Eso sí, después de esto no le aseguro que Santa Claus deje regalo en su zapatito. El riesgo es suyo...

lunes 12 de diciembre de 2011

ÉXODO ASTRAL CON JAVIERA MENA



Tiene que ser de otro planeta. Tiene que serlo porque toda ella es de cristal y en su figura traslúcida se reflecta el brillo de los colores más luminosos. Cuando se mueve —alígera, exacta—, los halos de luz que recorren su cuerpo semejan estrellas fugaces que chocan entre sí. Que explotan. Que mueren. Ella sólo sonríe; abre los labios y puedo ver sus palabras que al emerger iluminan la noche doméstica de mi habitación: son palabras de azúcar, gránulos cantantes que se expanden a mi alrededor, puntos de luz dispuestos en configuraciones caprichosas como galaxias. Es mi primer viaje al espacio exterior: tan inmenso que cabe en un cuarto oscuro. Las constelaciones de azúcar tintinean y la niña de cristal me abraza. Susurra en mis oídos y entonces empiezo a experimentar una frescura inusual moviéndose dentro de mi. La niña me suelta y se despide con más palabras almibaradas. Me dice que se llama Javiera, y luego estalla liberando el tránsito de estrellas de neón que surcaban su interior. Fragmentos de su vítreo cuerpo se pegan a mis oídos y el caos estelar a mi alrededor cobra una regia armonía. Aún no termino de comprender lo que ocurrió, cuando al observar mis manos noto que ahora son de cristal, y reflejan en ellas el misterioso brillo de colores que danzantes cortan la negrura de mi universo doméstico. No sé cuánto tiempo ha transcurrido desde que conocí a mi niña, y no sé cuántos días hace que se fundió en mi pequeño cosmos, pero aún siento la frescura de su murmullo rezumando en mi nuevo cuerpo transparente. Y es polvo sideral que electriza y luego arropa, mece mi espíritu entre nebulosas y ritmos pulsantes que no tienen fin. A veces recuerdo mi viejo mundo y quiero volver a él, pero he olvidado el camino de regreso. Sé que hay personas que han intentado abrir la puerta de este universo-alcoba, pero ninguno de ellos ha logrado entrar conmigo. Y es mejor así: de todos modos el infinito es sólo mío. Me lo regaló Javiera la noche que estalló en mi habitación.

Discografía:
Esquemas juveniles (2006)
Mena (2010)

(Web oficial: www.javieramena.com

viernes 9 de diciembre de 2011

FRANCISCA VALENZUELA: "Buen soldado" (2011)



Francisca Valenzuela es una mujer joven e inteligente. Y ser joven e inteligente en la era de la información equivale a estar preocupado: por el futuro, por el desempleo, por salvar al mundo, por la femineidad, por la masculinidad. Pero también significa ser capaz de apropiarse de esas desventuras generacionales y asumirlas con el desparpajo con que se ve una caricatura, se cuenta un chiste o se disfruta de cualquier cosa que no parezca tan pinche en el mundo actual. Por eso su música es agridulce. Por eso no se quedó en el underground pero tampoco está en las grandes masas. Por eso parece que se queda en el limbo: porque no se azota con devoción de emo, ni celebra con optimismo pendejo. Francisca celebra los azotes y se ríe de las contradicciones de su generación.

¿Basta lo anterior para hacer que "Buen soldado" sea además un buen disco? No necesariamente, pero sí que lo vuelve un documento interesante que sólo pudo haber aparecido en estos tiempos. Y su sonido es, curiosamente, cien por ciento acorde con lo que expresan sus letras: a veces simple, juguetón, amable; sin más intenciones que pasarla bien con los amigos o enamorarse a ritmo de pop. Pero también puede ser denso, reflexivo, cuestionador; como una voz que quiere ser valiente y demostrar su madurez, pero que se sabe nadando contracorriente, pieza del mismo juego contra el que sueña rebelarse. Entonces asoma apocado el jazz.

Acaso el acierto de la Valenzuela sea que no pretende inventar nada, sino hablar de lo mismo que miles de jóvenes traen en la cabeza pero prefieren dejarlo allí. ¿Se le puede llamar acierto, entonces? Definitivamente, porque en sus maneras igual cabe la crueldad de una burla que reduce la identidad masculina a tener "un buen rabo", o la futilidad de reconocer a lo que debe aspirar una mujer modelo. ¿Qué es más preocupante: la infidelidad a la pareja, el ideal de convertirse en libertador del país, o hacer un buen papel en una entrevista de trabajo? Si a usted, amable lector, le resulta difícil responder a la pregunta, y prefiere pensar que hay cosas más importantes como el caso del hombre que asesinó para alimentar a su familia, o la angustia de ver que ya son las diez y la novia no ha llamado, entonces me atrevo a pronosticar que "Buen soldado" tiene en algún lugar un espejo para usted. Pero no se asuste, que Francisca Valenzuela ha tenido la delicadeza de adornarlo para que luzca más afable.

Finalmente, en un mundo en donde lo único que importa es ser más feliz que los demás (y también antes que ellos), "Buen soldado" es un magnífico álbum para reconocer en él lo más patético de sus amigos y vecinos, mientras usted se relaja, lo escucha, lo baila y lo canta en la regadera, contento de no formar parte de esa panda de fracasados. Porque si lo fuera, no estaría disfrutando de este disco... ¿o sí?

sábado 26 de noviembre de 2011

BEAT OF WINGS EN SAN LUIS POTOSÍ

 


Viernes 25 de Noviembre de 2011
Museo del Ferrocarril "Jesús García Corona", San Luis Potosí, S.L.P.
 
 
Cuando el ave bate sus alas hace más que sólo eso: se abre paso hacia un cielo de posibilidades infinitas, un cielo que con su ausencia de fronteras sólo puede conducir a la más perfecta libertad. El ave bate sus alas y ofrece en su vuelo el espectáculo de un movimiento majestuoso y elegante para quien le pueda interesar. Cuando un músico bate sus alas hace más que sólo eso: se abre paso hacia un mundo de sonoridades infinitas, un mundo en donde se rompen las fronteras y donde la imaginación es el camino perfecto hacia la libertad. El músico bate sus alas y ofrece en su arte el regalo de una obra majestuosa y elegante para quien le pueda interesar. Desde Austria y Holanda llegaron volando tres aves a San Luis, y en su aleteo nos obsequiaron un viento fresco que nos enchinó cada centímetro de la piel.

La música es una de las expresiones más nobles de la naturaleza humana, por eso da gusto cuando un público heterogéneo se reúne para disfrutar de un buen concierto sin importar las categorías. Nuestros coterráneos de Wish in the Silence abrieron el aire, como los gansos al volar en V, para que más tarde aterrizaran los lejanos visitantes. Metal melódico de tenaz ejecución fue lo que ofreció la banda local: una de las mejores propuestas en el panorama potosino reciente. La bella Susana alzó su canto respaldada por la solidez de fuertes guitarras: temas propios y atinados covers en metálicas orquestaciones flotaron por el recinto que esa noche brindaba por la música como entidad, y no por las etiquetas.

Entonces arribaron las extrañas criaturas. No pude evitar recordar una vieja frase de Jacques Attali: "lo que es ruido en el viejo orden, es armonía en el nuevo". Beat of Wings estaba en escena: una descarga de sonidos digitalizados revoloteaban en complejas ondas, mientras la guitarra ululaba y el bajo sonreía al trazar pulsaciones rítmicas cuyos latidos semejaban los de un corazón humano. Y en medio de la fiesta de eufonías, una delicada grulla con voz de mirlo paseaba garbosa deslizando su voz sobre el desfile de beats. Quien a estas alturas siga pensando que la música pop no puede ser inteligente, debe escuchar a Beat of Wings: sus ritmos lo mismo son capaces de enviar descargas eléctricas directo a la médula espinal, que de arrobar con calidez y cachondería jazzera. Tocaron prácticamente completo su disco debut, y lo hicieron con un derroche de pasión que pocas veces he visto en bandas europeas: desde el sentido dramatismo en "O pesadelo" hasta el enfado de "Backdoor baby", o el festejo lozano en "ZWEInzelgänger". La parvada nos haló a sus elevaciones y nosotros, contentos, nos dejamos levantar.

Y por lo menos yo, no pienso aterrizar hasta dentro de un buen rato.

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viernes 25 de noviembre de 2011

DARK FUNERAL EN SAN LUIS POTOSÍ

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Jueves 24 de Noviembre de 2011
Steel Metal Bar, San Luis Potosí, S.L.P.


"The world spreads its legs for another star"
-Marilyn Manson

Es comprensible cuando el público es quinceañero, es comprensible cuando el contexto es un show de Luis Miguel, y hasta es comprensible cuando la gente lo hace movida por el sarcasmo. Pero el de anoche NO era un público quinceañero, NO estábamos en un show de Luis Miguel y desafortunadamente tampoco parecía que muchos lo hicieran por sarcasmo; y es que anoche justamente me tocó atestiguar uno de los comportamientos más incomprensibles de parte del público metalero en un concierto de black metal: admiradores desviviéndose por tocar, aunque fuera brevemente, la mano de los músicos; chicas que a la menor oportunidad acariciaban las botas (¡las botas!) del frontman de la banda cuando éste se acercaba a ellas desde el escenario; un insistente muchacho que en cada pausa entre canciones levantaba el booklet de su CD y un lapicero para que los músicos lo firmaran (¿a mitad del show? sí: a mitad del show); gente que aullaba cada vez que el vocalista profería alguna frasecilla (¿qué decía? ¡no importaba! el caso era aullar: en más de una ocasión el gritante lució desconcertado al no obtener una respuesta coherente a su interacción con el público, que ante sus preguntas y peticiones respondía invariablemente con un sonoro "¡uuuuuuhhh!" que en realidad nada significaba); dos o tres personas molestas porque los empujones naturales en un concierto de black metal les impedían grabar la presentación con sus celulares; muchachos guardando celosamente su lugar junto a las vallas de contención para poder ver pasar a la banda cuando bajara del escenario, con sus cámaras listas para conseguir una anhelada foto de cerquita; y para coronar con broche de oro: fans que hicieron su mejor esfuerzo por tocar brevemente a los músicos cuando éstos terminaron su presentación y bajaron hacia su camioneta (creo que incluso algunos intentaron perseguir la camioneta como las niñas persiguen a Justin Bieber). Al final, varios comentarios de dos o tres frustrados blackers: "qué mamones", "a mi el vocalista me tiró a la verga, güey", "¿me alcanzaste a tomar la foto? ¿me alcanzaste a tomar la foto?". ¡Ay, señor Manson, qué razón tenías desde tu nicho de mercadotecnia y tu trono de rockstar para las masas! Efectivamente: el mundo se abre de piernas para recibir a otra jodida estrella.

Y qué buen concierto, me cae. Los causantes de todo este alboroto: unos potentes Dark Funeral que demostraron estar en uno de sus mejores momentos. ¿Que ya no traen a Emperor Magus Caligula en la voz? ¡Y quién diablos lo necesita, si el actual Steve Marbs entregó una garganta atronadora y destructiva como una motosierra! Por un momento me hicieron dudar si realmente vienen de Suecia y no desde el mismo infierno. Los temas elegidos para la noche fueron sabiamente administrados, alternando entre las piezas más veloces a las que los Funeral parecen tan aficionados, y los majestuosos medios tiempos que para mi gusto fueron los que anoche se llevaron las palmas. Hubo de todo: desde el "Secrets of the black arts" hasta (obviamente) el reciente "Angelus exuro pro eternus", y aunque en términos generales se trató de una presentación bastante homogénea, quizá por mera cuestión de subjetividades a mi me gustó cómo sonaron "666 voices inside" y "The birth of the Vampiir". Repito que se trata de una cuestión de gustos personales puesto que no hubo, al menos desde mi percepción, un momento clave durante el show que impactara más o menos que otro. Del principio al final la confrontación fue dura e inmisericorde: un ataque de black metal hecho con las vísceras y tocado con la más pura energía maligna. Nunca antes un funeral había sonado tan excitante.

Dice la sabiduría popular que nadie sabe lo que tiene hasta que lo ve perdido. Tal vez por eso el único slam de la velada ocurrió durante el encore (de tres temas): una vez que la banda salió nuevamente a escena después de la obligada primera "despedida", muchos decidieron apagar sus cámaras y dedicarse con enjundioso placer a madrear al prójimo. Fueron pocos minutos pero nos sirvieron para recordar que el black metal furioso, misántropo, bien hecho y bien tocado a altos decibeles siempre será un perfecto soundtrack para las patadas y los trancazos.

El siempre atinado Steel Metal Bunker tuvo anoche uno de sus más grandes aciertos con Dark Funeral, y no quiero cerrar este post sin antes reconocer el enorme esfuerzo que hacen por traer espectáculos de verdadera calidad a San Luis. Estoy seguro de que nadie de los que estuvimos presentes quedó decepcionado con el show de los suecos, pues al final de cuentas, y cada quien a su muy particular manera (los que observaban imperturbables desde atrás, los que hacíamos headbanging, los que reíamos y bromeábamos, los que se tomaban fotos, los que se desgañitaban, los que bebieron de más, los que hacían guitarras de aire, los que le entramos a los madrazos, los que coreaban el nombre de la banda y gritaban cada que Nachtgarm extendía los brazos y hasta los que se quedaron con ganas de su foto y su autógrafo), pero creo que todos los que acudimos al llamado celebramos desde nuestras renegridas entrañas el paso de los devastadores Dark Funeral por nuestra ciudad. Un excelente concierto. De esos que no se olvidan fácilmente.

Por cierto, ¿a qué hora tocó Postnecrum?
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lunes 21 de noviembre de 2011

FLORENCE + THE MACHINE: "Ceremonials" (2011)




Florencia tenía pulmones y no dudaría en usarlos. Un buen día se cansó de guardar para sí todo lo que tenía qué gritar y decidió subir el volumen de la música que se le escapaba de las entrañas. Intentó hacerlo paulatinamente, pero pronto se dio cuenta de que esa fingida moderación no iba con ella: mujer de excesos y pasiones bombásticas que peleaban por salir todas a la vez. Fue así que la chica olvidó los convencionalismos y se abandonó al sismo de su alma, cataclismo de irrealidades que al temblar le rompieron el pecho, y entonces sí: los pulmones de Florencia quedaron expuestos.

Ella se desplomó sobre su cama. De inmediato la habitación fue asaltada por las extrañas vibraciones de las venas de Florencia, tensas como cuerdas, tañendo al unísono para crear intensas paredes de sonido. La sangre manaba en chorros que al tocar el suelo se convertían en mariposas: decenas de mariposas negras que aleteaban por todo el lugar suscitando potentes retumbos. Y los pulmones de Florencia cantaban sin necesidad de una garganta: a veces cantaban solos y a veces los acompañaba un coro de ángeles y demonios, pero siempre en un ceremonial orquestado para su propio lucimiento.

Afuera, las personas nos embelesábamos al escuchar. Eran tan solo pequeños ecos los que alcanzaban a filtrarse por las paredes de aquella habitación, que parecía guardar dentro de sí un mundo propio de sonidos y emociones. Quienes fuimos atraídos por la melodía nos movíamos como los niños de Hamelin, privados de todo albedrío, rumbo a una tierra que se antojaba prometida y que se revelaba en enigmáticas melodías desde un epicentro sin puerta de entrada. Nos conformamos con escuchar desde afuera, mientras en el interior, Florencia terminaba de desangrarse en rituales privados donde ángeles y demonios copulaban para engendrar universos de ensueño, superiores a todo infierno y a todo paraíso: universos accesibles sólo para quienes poseen la capacidad de abandonarse a los sismos de su propia alma. A los demás, nos queda solo la estela de la melodía.

Y tal vez sea mejor así. Allí dentro parece demasiado monstruoso...


domingo 30 de octubre de 2011

LOS CARNICEROS DEL NORTE: "...presentan: 13 Cuchilladas" (2009)

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Sabías que era mejor huir por la ventana que subir las escaleras, pero las subiste de todos modos. Sabías que un tipo con máscara blanca y una motosierra no es digno de confianza, pero te le acercaste de todos modos. Sabías que era mejor esperar en la carretera que caminar hasta esa sospechosa cabaña perdida a mitad del bosque, pero caminaste de todos modos. Sabías que era mejor no hacer ese reportaje sobre brujas y eventos sobrenaturales, pero lo hiciste de todos modos. Sabías que no era buena idea acampar cerca de un lago donde hace años se ahogó un niño y donde cada viernes 13 hay brutales asesinatos, pero acampaste de todos modos. Sabías que liberar a ese animal portador de un virus desconocido podía ser riesgoso para la humanidad, pero lo liberaste de todos modos. Sabías que era más prudente ignorar ese viejo libro con invocaciones en lenguas desconocidas, pero lo leíste de todos modos. Sabías que un armario es el peor lugar para esconderte de un asesino, pero te esondiste en el armario de todos modos. Conclusión: el cine de terror NO te hace más listo, pero a quién demonios le importa cuando se trata de divertirse con mucha mala leche y poco sentido común.
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¿Pero qué hace el apicultor hablando de cine cuando el tema del blog es la música? La culpa es de los Carniceros del Norte: tres maniáticos españoles adoradores del cine de terror y el deathrock más estrafalario que lo mismo rinden tributo a películas de sobrado culto que a joyitas del kitsch más chocante (aunque no por ello menos divertido). Trece cuchilladas en las orejas nos asestan los carniceritos con este CD: cada una inspirada en una película diferente, aunque todas ellas con la rítmica tarambana del deathrock y el horror punk más filoso: atolondrado frenesí de ultratumba para bailar en el panteón y levantar a los muertitos de puro gusto rocanrolero. Es verdad que sus letras dejan mucho que desear, pero al cabo que no importa, porque los Carniceros no son poetas y además ya dijimos que el cine de terror NO te hace más listo. Aquel que los critique por hacer canciones sencillas a partir de películas enormes como "El gabinete del Dr. Caligari", "Nosferatu" o "Eraserhead", probablemente tenga toda la razón, pero lo cierto es que "13 cuchilladas" es un maravilloso tributo a un género que en sobradas ocasiones ha rebasado la línea que separa lo escalofriante de lo ridículo, a veces incluso con plena conciencia de ello, lo que redunda en un incremento al valor de sus intenciones.
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Que con lo anterior no se me malentienda: yo también amo el cine de horror, es solo que este disco ofrece una visión más compleja de lo que aparenta su elemental disfraz: es homenaje, sí, pero también es parodia: una de esas parodias límpidamente realizadas que sólo se pueden hacer cuando se conoce a profundidad el tema que se desea parodiar. Por eso aplaudo con entusiasmo poseso líneas como "En nuestro circo raro sólo faltas tú / ven a bailar con Frankenstein y con Lulú", o "Mataré a la niña que ha comido a sus padres / le enseñaré buenos modales / perra suerte, mala vida / si no me comen los zombies me matará la policía".
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Por si el amable lector buscaba un álbum para celebrar su Halloween (favor de no caer en el lugar común de decir que dicho festejo -cuyo origen no es gringo, por cierto, sino irlandés- atenta contra nuestro bellísimo Día de Muertos, sencillamente son cosas distintas y ya), "13 cuchilladas" resulta más que efectivo para tales fines. Y si además usted cuenta con el bagaje suficiente en materia de películas "de miedo", entonces le aseguro que disfrutará aún más las sanguinolentas bondades de este pavoroso disquito. Quizá el cine de terror no nos haga más listos, pero a quién demonios le importa cuando gracias a él surgen bandas como los Carniceros del Norte. Para morirse de gusto.
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(Web oficial: http://loscarnicerosdelnorte.blogspot.com/)

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