jueves, 5 de diciembre de 2013

ARIA INFURIATA: "De bronce" (2013)




Generalmente (prejuicios de apicultor) yo no espero demasiadas sorpresas en un disco de heavy. Menos aún en tiempos donde el descarado plagio de estilos se ha vuelto casi una norma entre muchas bandas de metal. Por eso disfruto tanto cuando un álbum es lo suficientemente bueno para sacudir esos prejuicios, porque entonces el disco en cuestión posibilita el reencuentro con géneros que a veces damos por desgastados. "De bronce" es esa clase de disco.

¿Por dónde empezar? Se puede decir que es un álbum vigoroso, que sus ejecutantes demuestran un alto nivel de habilidad y técnica o que el rango de su vocalista es amplio y con fantásticos agudos; pero la verdadera sorpresa con Aria Infuriata es que se trata de una agrupación gratamente dinámica, una banda que conoce a la perfección el heavy metal y que por eso logra reproducir un sonido clásico (con la fuerza y la energía que ello requiere), aunque mejorado con la adición de elementos que matizan y otorgan a la grabación un contexto de contemporaneidad. Así es, amable lector: "De bronce" no es el típico disco que usa el argumento de la "vieja escuela" como justificación para el sonsonete anquilosado. Al contrario: resulta difícil entender el surgimiento de este álbum en cualquier otro momento histórico, pues su línea discursiva pertenece decididamente al México del siglo XXI. Basta escuchar con detenimiento cada tema para notar de inmediato que este es un disco que sólo pudo haber nacido en el aquí y el ahora: entre la angustia de la globalización, la realidad del cambio climático y la crisis de los sistemas políticos mundiales. Aria Infuriata ha entregado una obra enfáticamente contemporánea con amplias posibilidades de trascendencia por lo vigente de su discurso letrístico y musical, y por eso resulta tan grato escucharlos.

"De bronce" ofrece, en sus más de sesenta minutos de duración, una gama de variaciones que, al ser yuxtapuestas, permiten que el oyente perciba un disco de diferentes colores: de los medios tiempos y orgullosos coros en el tema homónimo, a los estruendos de la sección rítmica y las lenguas llameantes del teclado y guitarras en "Tormenta de fuego" o "Nosotros somos más". Incluso los temas que aparentan ser más genéricos ("El tercer planeta", por ejemplo) tienen un diseño escrupuloso que evita que el álbum baje de nivel. Por otro lado, la banda hace gala de su gusto por los excesos en dos temas de más de diez minutos que harán las delicias de cualquier amante de la progresión: "Ítaca", con su detallada parte instrumental; y la final "Fray Bestia", que cierra con denuedo tanto por introducir una variante atractiva al discurso predominante en los nueve temas anteriores, como por el recubrimiento de la canción: airados cambios de tempo, y un intro e interludio de expresión barroca que redondean la construcción de su propuesta temática.

No es secreto que los discos largos conllevan el riesgo de volverse monótonos, pero Aria Infuriata ha sabido administrar sus cartas para soltarlas estratégicamente en el transcurrir de éste, su debut discográfico. Sí, se trata de un álbum que probablemente no reproduzca usted muy frecuentemente de principio a fin, pero vale la pena sentarse de vez en cuando a hacerlo, para observar con calma cada una de sus palpitantes capas. En tiempos donde no todo lo que brilla es oro, da gusto que las cualidades del bronce resplandezcan de manera tan genuina como en esta banda. No tenga duda, amable lector, el brillo de Aria Infuriata es real.

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