miércoles, 7 de agosto de 2013

GENOCIDE: "The vaults of grief" (2013)




Hay estilos musicales cuya estructura no admite innovaciones, puesto que cualquier variante en su sonido germinal trastocaría completamente el género y lo convertiría en una versión pervertida de sí mismo. Tal circunstancia limita tarde o temprano las posibilidades de quien ejecuta el género, y aumenta la probabilidad de caer en un sonido pobre o repetitivo. El grindcore es un buen ejemplo de lo antes mencionado, aunque por fortuna aún parece haber bandas que no encuentran en ello una excusa para estancarse en su zona de confort sino, por el contrario, para ofrecer una visión renovada —que no necesariamente evolucionada— de tal estilo.

Los mexiquenses Genocide son una banda de grindcore y death metal que conoce sus terrenos lo suficientemente bien como para manejarlos con astucia, y prueba de ello es éste, su cuarto larga duración, "The vaults of grief": un disco en el que abunda la brutalidad pero también la inteligencia para no caer en un ruido atascado y carente de sentido Se trata de un álbum veloz, lleno de blastbeats que merecen respeto, y un trabajo de guitarras más técnico de lo habitual en el grind. Su sonido base cuenta con una sagaz interpolación de elementos del death metal —tanto en los riffs como en los registros vocales, que se balancean entre lo gutural y lo crepitante— que alcanzan niveles realmente interesantes a lo largo del plato —un claro ejemplo es el último tema, "Our is the Xib'alb'a", con todo y su extraño epílogo de guitarras limpias—. Pero eso no es lo único que distingue a "The vaults of grief", ya que su verdadero valor se aprecia en los detalles: constantes variaciones rítmicas que fuerzan al oyente a reconstruir la canción mientras la escucha, breves escarceos con los medios tiempos que aumentan la intención ominosa —"The time compass"—, e incluso guiños a otras corrientes del metal extremo, como ese fabuloso guitarreo thrashero en "Bloodshit".

En resumen, "The vaults of grief" es una obra que satisfará el oído del grinder más exigente. Es un trabajo que goza de contundencia, impacto y bestialidad pero que no está hecho a lo pendejo. Incluso su presentación física y su sonido —se agradece que no lo hayan grabado con los intestinos, como tantos otros que creen que eso les otorga autenticidad— son profesionales. Pero no temáis, metaleros: ésto sigue perteneciendo a las más oscuras bóvedas del underground... ¡y del bueno, carajo!

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2 comentarios:

  1. Gracias Nestor Granja por tan agradable reseña, y tu buen oido para degustar tan insano sonido.
    atte.

    Toño Bateria Genocide

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    1. Ea! Saludos, Toño, y también al resto de la banda!

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