lunes, 26 de agosto de 2013

ENSAMBLE KAFKA: "Ensamble Kafka" (2013)




La música contemporánea hace ya rato que ha encontrado en México un territorio fértil para desarrollarse y generar propuestas de alto valor artístico. La suma del trabajo de compositores, instrumentistas, cantantes y demás protagonistas del fenómeno amplía paulatinamente el panorama, y sobre el camino van naciendo proyectos con personalidades cada vez más definidas. Ensamble Kafka es uno de esos proyectos. Su disco homónimo, compuesto y arreglado en su totalidad —salvo un par de adaptaciones— por Steven Brown y Julio García es un gaudeamus de metales (trompeta, tuba y trombón) y lengüetas (saxofón y clarinete) en próspera convergencia con guitarras, requintos y elementos electrónicos, cuyo punto de encuentro se entiende a partir de su concepto de "ensamble" y se hace patente en una atmósfera de puro realismo mágico.

Efectivamente, el término "ensamble" es el que mejor permite que este conjunto aparezca, taumatúrgico, en la bruma que nubla la división entre la música contemporánea, la tradición oaxaqueña y una suerte de post-jazz estilizado; pues los músicos logran, sin pertenecer a cualquiera de estos tres espacios, desenvolverse con la soltura que todos ellos exigen. De ahí que su música tenga la cualidad de generar figuras tan diversas, ricas en matices y de gran exquisitez melódica —acaso por el tipo de instrumentos preponderantes—. Cabe aclarar que, en los once cortes que conforman este debut, impera la formalidad de la estructura "clásica": no hay en el álbum una sola nota que no haya sido previamente trazada y estudiada, pues su lenguaje es ajeno a la dinámica de la improvisación que encontraríamos, por ejemplo, en una jam session o en un ensamble de jazz como habitualmente los conocemos. Incluso podría decirse que en Ensamble Kafka el componente jazzístico es más una ilusión auditiva —sostenida por la dotación instrumental— que una realidad explicada por las mismas composiciones. Otra característica sobresaliente —e indiscutible punto fuerte— de este trabajo son los continuos visajes que realizan las guitarras, o los ocasionales entramados electrónicos que enriquecen con maestría las rutas de cada pieza, pues su oportuna aparición subraya el carácter laberíntico de un disco cuyo diseño armónico exige múltiples escuchas antes de lograr descifrarlo en su totalidad, si es que esto se logra.

Totalmente alejado de las definiciones sencillas, Ensamble Kafka es un proyecto único, dueño de una autonomía —con respecto a los géneros— que le ha permitido configurar con éxito un estilo cuasigestáltico, donde el patrón holístico es el motivo principal para la música, y la percepción del oyente es vulnerada por un cúmulo de desafíos audibles que, se resuelvan como se resuelvan, invariablemente conducen a una aventura fascinante. Ensamble Kafka es, pues, una sucesión de estampas expresionistas con gradaciones istmeñas. Muy probablemente la mejor grabación que ha salido de México en lo que va del año.

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