martes, 30 de julio de 2013

RUSSKAJA: "Energia!" (2013)




Así como ningún seguidor ortodoxo del género consideraría a Gogol Boredello una banda punk, dudo mucho que cualquier iniciado en la música extrema acepte a Russkaja como una banda de metal; no importa que cuenten con el beso de la muerte de Napalm Records, ni que su música tenga la constante de guitarras trabajadas a lo thrash, pues aunque están ahí, lo cierto es que la mayor parte del tiempo se dedican a disparar una suerte de rock acelerado mientras la sección de metales y el violín se descoyuntan en su marcha presurosa.

"Energia!" es un disco loco, hecho por gente loca. Apenas empieza y despega veloz con la potencia del cohete que le presta su nombre (el Energia, uno de los cohetes más poderosos, lanzado por la extinta URSS a finales de la década de los ochenta). Y es que la experiencia de escuchar el álbum es más o menos así: subir a la nave una colección de las más enjundiosas canciones rusas, un grupo de danza tradicional —también ruso, por supuesto—, mucha nitroglicerina, ritmos de la Europa Oriental, músicos hiperactivos con delirios de astronauta y un vocalista de garganta que raspa pero no lastima, preferentemente fanático de los coros gritones. Se designa como capitán de la misión a Goran Bregovic en pleno viaje de éxtasis y listo. Tres, dos, uno... ¡despeguen!

¿En qué se entretienen los tripulantes durante el ascenso? Básicamente en crear las polkas más rockeras de toda la carrera espacial, y también las más promiscuas, pues a menudo escuchamos que les gusta cachondear con el reggae ("Barada") o el ska ("Autodrom"); pero igual le entran con todo y meneo de caderas a las danzas turcas ("Istanbul") y a los arreglos estrambóticos de una big band borracha. A veces les gusta subir el volumen a las guitarras y agregarles más distorsión ("Dikije deti"), pero luego recuerdan que su misión se explica en una sola palabra —repetida un par de veces para mayor énfasis—: "Tanzi, tanzi!". Por supuesto, la mayor parte del tiempo la comunicación entre el cohete y la Tierra se desarrolla en ruso, aunque a veces también en alemán y con sólo unos breves espacios para el inglés, turco y un par de jocosas líneas en español ("Ajajaj") que aseguran que "todos los chicos están enamorados". Casi tan bizarro como cuando los Super Furry Animals cantaban "¡Soy superbien, soy superbien!".

Con toda esta intensidad contenida en tan reducido espacio, "Energia!" es un boleto seguro a un trayecto explosivo. Es un álbum extraño, sí; descontextualizado, puede ser. Los amantes de la guorld miusic tal vez le huyan por temor a desquiciarse, y mucha gente del rock/metal quizá no esté del todo lista para acoger tanta algarabía entre unos cuantos riffs de guitarra; pero eso sí: bien podría ser el disco más original y divertido del verano. Basta con que uno se anime a treparse a la nave.

(Web oficial: http://www.russkaja.com/)
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