miércoles, 12 de junio de 2013

JAMIE CULLUM: "Momentum" (2013)




Hace poco, a mitad de una conversación entre amigos, surgió el nombre de Jamie Cullum. Uno de los involucrados, al escucharlo mencionar, afirmó con cierta candidez: "ah sí, es uno de los mejores músicos de jazz que conozco". Este humilde apicultor estalló en carcajadas, pero la adusta expresión en el rostro de mi interlocutor me confirmó lo que segundos antes me había yo negado a creer: el susodicho estaba hablando en serio. Parece mentira, pero a estas alturas del partido aún hay quien se empecina en colgarle al músico inglés la etiqueta de jazzista, cuando Cullum hace mucho que dejó de pertenecer —aunque fuera por encimita— de forma pura a dicho género. Lo de menos es si sus lejanas incursiones en aquellos terrenos gustaban o no —con frecuencia las opiniones al respecto se hallan divididas—; la cosa aquí es que el empeño en verlo como lo que ya no es, merma la posibilidad de evaluar en su justa medida lo que sí es: un digno músico pop con una propuesta respetable.

"Momentum" es el sexto disco de estudio de Cullum: un álbum contagioso, de melodías atinadas, con algunos puntos altos y otros que se quedan en el camino. No necesariamente se trata de un trabajo imaginativo, pero sí enérgico y saludable; tiene canciones de esas que se pueden cantar en la ducha o tararear durante todo el día, y aunque hay momentos en los que es fácil distraerse de lo que ofrece, podemos decir que se trata de un buen disco a secas. Los temas más afortunados en "Momentum" son aquellos que cuentan con estructuras "austeras", como la abridora "The same things" con su persistente línea de percusiones, "Everything you didn't do" con un buen protagonismo compartido entre el piano y el órgano, o "Sad, sad world", conmovedora aún a pesar de —o quizá precisamente por ello— su tristeza de película adolescente. También vale la pena la pegadiza "When I get famous", teñida de metales; así como un par de versiones decentemente arregladas: "Love for sale" —con un incómodo rapeo a media canción, pero salvada por el buen abordaje de Cullum— y "Pure imagination". Por otra parte, los momentos menos acertados son aquellos en donde se cae en la balada intrascendente, pues algunas de ellas parecen ser temas de relleno, dignos de cualquier banda inglesa estilo quiero-ser-el-próximo-Coldplay. "Save your soul" o "Get a hold of yourself" son claros ejemplos del lado más genérico de "Momentum".

En cuanto a las letras, no es que tengan mucho qué decir: lugarcillos comunes por aquí y por allá, y uno que otro momento destacado. Afortunadamente esto no estorba a la hora de disfrutar el disco, porque eso sí: los arreglos vocales son pegajosísimos; es claro que en este álbum se ha prestado mucha atención a las armonías en los coros, y eso ayuda a que el aspecto final de las canciones sea más atractivo. Cierto, la voz de Cullum no ha variado mucho: sabe que no es y nunca será Tom Waits, y por eso sigue haciendo gárgaras con rompope para que le salga una minicarraspera de cuando en cuando; pero se trata de una voz fresca y decorosa que puede satisfacer las exigencias de cualquier buena canción pop.

En conclusión: "Momentum" no es ni pretende ser un disco de jazz. Es un álbum veraniego que se puede poner como música de fondo en cualquier fiesta, llevar en el iPod camino al trabajo, cantar a todo pulmón en el estéreo del auto, o escuchar con atención en una tarde de ocio. Es agradable al oído y seguramente será la banda sonora del verano para los fans del inglés, pero al resto de la humanidad no le pasará nada si no lo escucha —aunque tampoco creo que eso incomode mucho a su autor, la verdad—. En todo caso, es mucho mejor que el pretencioso Michael Bublé.

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2 comentarios:

  1. Me agrada mucho como llevas tus redacciones de proncipio a fin, felicitaciones.

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