jueves 22 de diciembre de 2011

CINCO DISCOS PARA ARRUINAR LA NAVIDAD (Parte 2)


El año pasado, este humilde apicultor proponía cinco discos para echar a perder las fiestas decembrinas a través de sonidos extremos, y todo porque el bullanguero tintinear de cascabeles y risotadas santacloseras se había tornado insoportable. Bien, como este año las cosas no son diferentes, y los duendecillos y los renos parecen ser tan felices como la navidad anterior, he decidido reanudar mi servicio social a la comunidad antijinglebells; pero esta ocasión con un giro distinto al propuesto en 2010. ¿Creía el lector que únicamente el metal y la música extrema podían funcionar como antídoto para los villancicos? Permítame demostrarle lo contrario a través de cinco recomendaciones discográficas que, le garantizo, pondrán los pelos de punta a sus felices invitados a la cena de Nochebuena. Así que prepare su aparato de sonido y no dude en subir el volumen, que estas cinco linduras bien valen unos altos decibelios. El menú es variado, elija usted...

1. INDISCIPLINED LUCY: "About the black eyed girl" (1999)

El negro de la noche se esconde tras un manto lleno de gotas a punto de derramarse. Anna Varney, de Sopor Aeternus ha sido secuestrado por The Cure para obligarlo a cantar con ellos, pero King Diamond ha descubierto el plan y resolvió sumarse a él, poseyendo a los músicos hasta hacerlos tocar sobre una base de rock neo-progresivo. El experimento fracasa comercialmente y pronto la nueva banda se encuentra tocando en teatros decadentes de ciudades anónimas frente a audiencias indiferentes. Esta noche el público está conformado por payasos: hombres de amargura insondable cuyo maquillaje no alcanza para cubrir las cicatrices de infelicidad y frustración. Termina el show, y los descoloridos bufones salen a la lluvia nocturna con la esperanza de encontrar alguna bella puta que cargue en su alma pesares similares a los de ellos mismos; y quizá más de uno logre el objetivo. Pero la historia no tendrá un final feliz: de pronto aparece una pistola, y el eco de dramáticas carcajadas encuentra compañía en las cuerdas de un ajado violín. Por cierto, Indisciplined Lucy es una banda sueca, y "About the black eyed girl", un excelente álbum para pasarla mal. Felices depresiones.

2. TOM WAITS: "Blood money" (2002)

En las alcantarillas de las grandes ciudades ocasionalmente se esconden hombres perversos, que llevan en sus bolsillos una visión tortuosa del mundo, la sociedad y las emociones humanas. Estos hombres están dispuestos a escupir la blasfemia directo en el rostro de la gente linda, que ha preferido rechazarlos no tanto por locos como por profetas. Tom Waits es uno de esos hombres, de garganta llagada por el alcohol y el tabaco, de instintos misántropos e intenciones retorcidas, de aficiones al jazz y al blues más abrasivo. Es difícil recomendar un solo disco de este cronista de los bajos mundos, pero "Blood money" parece una buena opción cuando se trata de exaltar por igual la miseria y el amor, que en una de esas son exactamente la misma cosa. Pasiones asesinas, intuiciones desnudas y erotismo de arrabal con sabor a whisky barato: eso es "Blood money". Y si de plano el lector decide adentrarse en ese mundo de locura y delicuescencia, puede acompañar este disquito con un buen libro de Charles Bukowski, preferentemente la colección de cuentos titulada "Erecciones, eyaculaciones, exhibiciones". Todo un reto a la cordura.

3. KITTY BRAZELTON & DAFNA NAPHTALI: "What is it like to be a bat?" (2003)

Ruido, ruido y más ruido. Si la mente de los matemáticos produjera sonido cuando ellos piensan, seguramente se escucharía como este álbum: un caos de complejidad desconcertante que esconde tras de sí una extraña armonía; con el detalle de que para encontrarla hace falta pasar por muchos dolores de cabeza. Las dos intelectuales perpetradoras no se tientan el corazón a la hora de someter al escucha a su intrincada propuesta: una grita y la otra produce secuencias de ruido electrónico mientras la primera hace zumbar la guitarra y el bajo parece llevar su propio ritmo. Por supuesto que aquí no cabe hablar de canciones, sino de pura y espeluznante experimentación. "What is it like to be a bat?" es la obra de dos mujeres libres que no se preocupan por decorar las ideas que brotan de sus ininteligibles mentes; se trata de un trabajo que requiere mucha paciencia y concentración para no perderse en sus discordancias, pues usarlo como música de fondo invariablemente conducirá al escucha a un bonito estado de estrés y tensión emocional. Un disco para los amantes de las ciencias exactas y para músicos que sí fueron a la escuela.

4. GORE GORE GAYS: "Menage a trois" (2003)

La banda más divertida, pegajosa, penetrante, cachonda, asquerosa, lubricante y resbalosamente maricona del planeta, y al mismo tiempo, con más huevos que muchas agrupaciones roqueritas que andan por ahí. Electroclash, punk y harto glamour de macho a macho. En una era en donde se predica la tolerancia y ya no está de moda ser homofóbico, los Gore Gore Gays son una prueba de fuego que logra sonrojar y sacar a la luz los prejuicios de la mente más abierta. Sin pelos en la lengua (aunque, bueno... ejem...), sus canciones se burlan del conservadurismo y de la censura, y gritan con cinismo provocador que todos los chicos están buenos y que el tamaño sí importa; pero lo mejor de todo es que no pretenden ser abanderados de causa alguna, pues también se dan el lujo de mofarse de los malogrados estereotipos del mundillo gay. Así es, amable lector, en "Menage a trois" no hay lugar para eufemismos ni para estilizaciones; se podría decir que este disco es como el sexo sin compromisos: desinhibido, instintivo, informal, entretenido y muy, muy, muy placentero. Puto el que los oiga y no le gusten (¿o era al revés?).

5. JESUSA RODRÍGUEZ Y LILIANA FELIPE: "Que 20 años no es nada" (2009)

¡Salud por las Patronas! La pareja más emblemática de la música de cabaret en México ofrece en este disco doble cuarenta de sus mejores canciones, mismas que van del tango a la canción ranchera, de los corridos al danzón y de ahí al folclor latinoamericano, siempre con esa afición socarrona por sacarles ronchas a las buenas conciencias con su reflexiva y desalmada crítica: abajo los políticos, las iglesias, los mochos, los machos y los pendejos. La inteligencia cuestionadora e inconformista de Liliana y Jesusa les permite hacer gala de una hilaridad asombrosamente lúcida en su discurso, que sigue hoy tan vigente como hace veinte años. Sea con el sobrio acompañamiento del piano, con orquesta o hasta con mariachi, las Patronas siguen siendo reinas absolutas de la contracultura en el mundo de habla hispana. Imagine el lector la cara de su abuelita cuando al partir el pavo suenen en el comedor los versos de "Cuando cumpla los ochenta": "seré una vieja loca, vieja escupe curas, vieja puta, rematada, vieja pero no pendeja". Invaluable.

Y así el panorama, querido lector: hay para todas las orejas. Y al igual que cada una de las recomendaciones discográficas del apicultor, esta selección también pasó por un minucioso proceso de calidad, únicamente para garantizar que usted encuentre justo lo que busca. Luego entonces, si lo que busca al leer esta entrada es musiquita para fastidiar el espíritu navideño, aquí tiene cinco deliciosas y muy eficaces alternativas. Eso sí, después de esto no le aseguro que Santa Claus deje regalo en su zapatito. El riesgo es suyo...

1 comentarios:

  1. Me gusta mucho la opcion 4 y la 5... genial!!!

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