domingo 25 de septiembre de 2011

SE VENDE SATANÁS: Breve análisis sobre la figura del Diablo en el Black Metal






¡Pobre Satanás! Al igual que Diosito, debe estar muy aburrido de ver cómo los seres humanos hacemos de su imagen y figura lo que se nos da la gana. De pronto parece que cada quien tenemos nuestra propia teoría, idea, explicación o simple pretexto para pintarlo como se nos antoja, y entonces soltamos perlitas de sabiduría como "Satanás es un concepto", "Es la naturaleza oscura de todo ser humano", "La parte que nos conecta con nuestros instintos básicos", o "La representación de la sabiduría y las virtudes que la iglesia niega". Cabe aclarar que todas las definiciones anteriores las he escuchado entre uno que otro de mis conocidos, algunos de los cuales están dispuestos a lo que sea por defender su punto de vista y convencer a quien se deje de que ésa, la suya, es la visión acertada del otrora Señor de las Tinieblas. Tampoco falta el que se refiere indiscriminadamente al susodicho como Lucifer, Satán, Belcebú, Samael, o cualquier otro apelativo que suene apropiado para un señor con cuernos y patas de cabra. Lo mismo se le dibuja con senos que con un cuerpo fornido, a veces asexuado y otras con un miembro viril descomunal, a veces con cara monstruosa y a veces con cara de chivo. El caso es que pensar en todo lo anterior me llevó a la conclusión de que a fin de cuentas Satanás es propiedad del dominio popular, y por lo tanto, como a los huapangos, cada quien tiene el derecho de interpretarlo como se le de la regalada gana: desde aquel que se lo toma muy en serio y lo adopta como filosofía de vida, hasta el que solo lo quiere para sentirse bien malo, proferir dos que tres blasfemillas y después ir a la misa de primera comunión de su hermanito. Pero en lo que llega el día de conocer el verdadero rostro de tan ínclito personaje, la pluralidad de opiniones nos ha llevado a presenciar una feroz guerra por ver cuál de los satanases es más popular.

El diablo vende, de eso no hay duda. Repito que los más serios en todo este asunto han optado las más de las veces por el camino de la discreción y generalmente se abocan a su ideología sin mayor escándalo, en una suerte de introspección que no admite modas ni se alimenta de la polémica o de las ganas de causar impacto; pero hay otros que han encontrado en el demonio un inmejorable camino para impresionar y causar morbo por igual. Y es en este amplio espectro taxonómico-demoniaco en donde cada participante saca sus mejores estrategias de mercado para poner a la venta su particular visión del chivo. Y el mundo, por su parte, ansioso de certezas y confundido ante la amplia oferta de creencias, prueba por aquí y por allá a ver si ahora sí le atina a la que satisfaga de una vez por todas su necesidad de aferrarse a algo inmaterial. No es que ésto sea malo, pues como seres humanos tenemos qué inventarnos algo para llenar nuestros años de vida, y en un mundo en donde hasta a los futbolistas se les rinde culto religioso, Satanás no parece una opción tan descabellada para seguir.

A lo largo de su historia, el black metal ha gozado de una relación de íntima camaradería con el diablo. Pero como es de esperarse, tampoco este submundillo ha escapado a la multiplicidad de alegatos respecto a su verdadera naturaleza. Por eso este humilde apicultor se ha dado a la tarea de recopilar varias líneas discursivas que priman el quehacer musical de algunos blackmetaleros, todas ellas con su respectiva recomendación discográfica para que cada lector elija (como en el libre mercado) el Satanás que más le convenza. ¡Lleve su Belcebú! ¡Lleve su Belcebú! ¡Cómprelos porque se acaban!

1. Satanás de "pastelazo".

Como el humor de pastelazo, esta visión musical del demonio es simple, escueta y sin mayores complicaciones. El blacker se dedica a proferir blasfemias sin mayor profundidad. Satán es percibido de modo lineal y abordado desde los mismos parámetros del cristianismo, es decir, como el adversario de Dios. Generalmente no son bandas que se tomen a sí mismas demasiado en serio, y en todo momento tienen claro que lo que hacen lo hacen para divertirse y nada más. El tema de sus letras es parte del show y su imagen de malvados es solo eso: imagen. Obviamente sus provocaciones tienen un impacto pero éste por lo general es resultado del shock value más que de otra cosa, pues aquí lo importante es verse bien blasfemos y gritar cosas como "¡Salve Satanás!" aunque ello no represente mayor compromiso. Bandas como los viejos Venom y Bathory en todo su esplendor como padrinos del black, han sido en esencia satánicos de pastelazo: el mismo Quorthon, líder de Bathory, reconoció en varias entrevistas que en sus inicios encontraba divertido "pararse dentro de un pentagrama y poner cara de malo". Cabe aclarar que ciertas bandas, como los que hoy recomiendo, probablemente no tienen por intención hacer un abordaje simple del tema, pero en ocasiones el resultado es de un humor involuntario que hace que entren en esta categoría más que en cualquier otra. El ejemplo que ofrezco son los italianos Mortuary Drape, banda musicalmente anclada en los sonidos de la primera ola del black metal, con riffs crudos y sencillos que homenajean a los años 80. Su imagen no se las cree ni su perro y sus letras tienen mucho de bobo, pero aún con ello han alcanzado un estatus de banda de culto, debido a su impactante ejecución de un black clásico y potente, sin adornos "majestuosos". Lo suyo es la vieja, viejísima escuela, con énfasis en las atmósferas turbias que mucho le deben al uso de dos bajos. El lugar de Mortuary Drape es sin duda junto a los grandes: Celtic Frost, Hellhammer, Venom. Uno de los proyectos más interesantes y auténticamente viscerales de la escena mundial, que además sigue en activo desde 1986. ¿Disco recomendado? "All the witches dance", de 1995: pura herejía de pasatiempo.

2. Satanás maligno.

Cuando los padrinos noruegos quisieron dar un paso más y llevar a la práctica lo que se pregonaba en las letras, surgió una nueva competencia: a ver quién era más extremo. Asesinatos, profanaciones de tumbas, vandalismo, entre otras acciones, fueron los recursos a los que algunos apelaron para demostrar que el black metal no era cosa de broma y mucho menos un simple género musical. Los blackers satánicos de tendencias malignas generalmente conciben su música como una herramienta para propagar el mal y desatar sus más violentas pulsiones. Todos recordamos los eventos de Noruega y sus réplicas en países como Alemania y Suecia, así como los coqueteos del black metal con posturas políticas radicales como el nazismo. Cabe aclarar que esta asociación con la política no es común a todas las bandas que asumieron actitudes más extremas, pues algunas de ellas sencillamente decidieron decantarse por el caos dirigido a todo lo que se moviera: ya fueran animales, otras personas o incluso ellos mismos. El ejemplo del apicultor para esta categoría es la banda sueca Abruptum. Formados en 1989 y con una participación relativamente activa dentro del Inner Circle, Abruptum han sido famosos por su sonido desordenado y confuso, a veces más cercano a improvisaciones de ruido negro y gritos desesperados que a canciones propiamente dichas. Sus composiciones suelen ser largas y dominadas por una aparente desestructura trastornada. Existen rumores que afirman que los miembros de la banda grababan su música mientras se sometían a torturas físicas, y que los alaridos que escuchamos en sus discos son producto genuino de estas sesiones de autoflagelación. Pero entre que son peras o son manzanas, lo cierto es que un disco de Abruptum es una experiencia única aún para el más habituado a la violencia sonora. Admito que a mí me parece una banda muy difícil de escuchar, pero en todo caso yo le entré por el "Obscuritatem advoco amplectere me", su primer larga duración de 1993.

3. Satanás pagano.

Si tomamos como referencia a la historia del black metal, veremos que llegó un punto en donde algunos de sus iniciadores se cansaron de hablar del diablo en términos cristianos y decidieron volcar su pregón hacia otras cuestiones: aquellas relativas a los antiguos cultos de sus tierras y a las religiones primigenias. Nuevamente el caso más popular lo aporta Noruega con el infame Varg Vikernes y sus delirios odinistas. En esta visión no importa tanto la figura de Satanás como un hombre con cuernos, barba y cola, sino como un adversario de las creencias impuestas por el cristianismo, incluyendo su concepción del demonio. Difícilmente el discurso de estas bandas muestra símbolos, imaginería o referentes letrísticos a Satán, pues aquí lo que importa es hacer una exaltación del anticristianismo a partir de la retórica pagana. Por supuesto, con la popularidad que cobró el black metal a nivel global, era de esperarse que esta perspectiva adquiriera matices diferentes dependiendo del país o región del mundo en donde se practicara. Es así que hoy encontramos desde el tradicional estilo vikingo hasta black metal con referencias a dioses griegos, incas y aztecas, entre muchos otros. Por supuesto, la banda que he elegido para ejemplificar esta vertiente es mexicana y tiene como hilo conductor de su ideología a la antigua civilización maya, su nombre: Xibalba. Esta agrupación finca su sonido en el minimalismo más elemental, con ritmos enérgicos y rupestres que a veces coquetean con el punk. Frecuentemente sus temas cuentan solo con uno o dos riffs, y se hacen acompañar de voces destempladas que mucho le deben a Darkthrone. Por alguna razón que no entiendo, varios de sus himnos son gritados en latín, lo que les otorga un aura de misticismo crudo muy ad hoc con el concepto de la banda. En lo personal los considero la mejor banda de black en el subterráneo mexicano, y aunque su discografía no es precisamente extensa, yo recomiendo empezar a explorarlos con el fenomenal "Ancients", de 2007. Pura furia pagana de verdadero culto.

4. Satanás filosófico.

No es secreto que diversas escuelas de pensamiento contemporáneas han tenido lazos más o menos evidentes con la figura de Satanás en sus más variadas acepciones. El 30 de abril de 1966, Anton Szandor LaVey funda la Iglesia de Satán, y con su filosofía revierte brutalmente la idea que muchos tenían hasta entonces de los cultos al Señor de las Tinieblas. LaVey fundamenta su propuesta en bases que nada tienen qué ver con sacrificios rituales y sí con una corriente de pensamiento más elaborada y seria. El black metal inicial definitivamente no compartía en su temática ninguna de las ideas de la filosofía satanista, y aunque algunos de los iniciadores del género han evolucionado hacia cuestiones más cercanas al "sendero de la izquierda" (Ihsahn, de la banda noruega Emperor, por ejemplo), en realidad este estilo de música NUNCA ha sido verdaderamente representativo de tal doctrina. Es cierto que otros pensadores, antes y después de LaVey, se han aproximado no sólo al estudio de Satanás, sino también a diferentes ramas de las ciencias ocultas, y claro, era lógico suponer que dichas ideas alcanzarían tarde o temprano a los entusiastas blackers. Los resultados de tal influencia han sido variables, pues en algunas bandas todo ha quedado en una lamentable aspiración a parecer pensadores profundos, y en otras ha servido para exponer planteamientos sumamente inteligentes. La banda que el apicultor propone para ejemplarizar esta modalidad proviene de Chile, es liderada por una mujer y se llama Luctus Hydra. Se trata de una agrupación reciente, con maneras fuertemente marcadas hacia el depressive black metal, y a pesar de contar solo con dos discos su propuesta se antoja madura y bien trabajada. Su sonido es frío y puede ir de los medios tiempos a la velocidad más azorada. Luctus Hydra pertenece a esa rara especie de la que hablábamos en la introducción a este texto: los que son cuidadosos en su manifiesto anticristiano, los que lo predican con discreción, con parsimonia, sin necesidad de buscar escándalos gratuitos. Las letras de la banda lidian con tópicos como la depresión y la angustia, pero con referencias (finas, cuidadas, exquisitas) implícitas al pensamiento filosófico-satanista. Incluso cuando la diatriba de Hydra parece ser abierta y coloquial en algunos temas, siempre saben mantener la clase que otorga la inteligencia. ¿Algún disco en particular? Yo prefiero el "Blasphemous war", del año pasado, pero sus dos trabajos son estupendos y se pueden descargar gratuita y legalmente desde su sitio web.

5. Satanás romántico.

Cualquier historia que hable de un exiliado que sufrió un castigo por defender sus ideales y su manera de pensar, se presta para ser abordada con romanticismo. Y uno de los mitos en torno a la figura de Satanás gira precisamente en torno a ese argumento. Por eso entre los adeptos al señor de los cuernos es fácil encontrar a quien desea hacer de su historia una tragedia de tintes dramáticos con personajes bien trazados, que igual puede apelar al heroísmo que a la fantasía erótica. Por lo general el lenguaje juega un papel determinante en esta aproximación al concepto de Satán, pues es indispensable contar con los recursos estilísticos adecuados para lograr el efecto deseado: de ahí que constantemente se eche mano de la poesía y el lenguaje connotativo para trazar las líneas que darán vida a nuestro Satanás cuasishakespeariano. Y para acompañar este rebuscado alegato muchos optan por dar el mismo tratamiento a la música, lo que suele derivar en un estilo teatral y lleno de florituras que a algunos les encantan y a algotros les dan asco. Ahí están grupos como Cradle of Filth, que aunque muchos los cuestionen en lo musical, lo cierto es que hacen gala de una poesía envidiable. Pero para no desviarnos del camino subterráneo, concentrémonos en la mujer que hoy propongo como representante del Satanás romántico: es argentina y se llama Vivian Black. Sus costumbres transitan lo mismo por el heavy (perceptible solo en algunos riffs) que por los vericuetos del doom. Al escucharla es fácil adivinar lo mucho que le gusta Celtic Frost y aunque su dominio del idioma inglés no es precisamente bueno, canciones como "Lucifer's tears", "Christ in black" o "Love is the devil's mask" nos entregan una visión apasionada y emocional del mismísimo demonio. La música de Vivian es muy sencilla pero es de esas propuestas que despiertan un inexplicable instinto de atracción, quizá por lo básico de su premisa. Su obra también se encuentra disponible de forma gratuita en su página oficial, aunque debo aclarar que si se desea encontrar lo aquí descrito, entonces debe el lector dirigirse al disco "Princess of darkness (Against the paradise)", de 1999, pues después de un largo silencio de más de diez años, Vivian regresó en 2010 con un EP de metal industrial que no tiene nada qué ver con sus primeros trabajos.

Y eso es todo por ahora, amable lector. Reitero que la tarea de este humilde apicultor no radica en emitir juicios sino únicamente en señalar caminos. Y lo anteriormente compartido son solo cinco caminos que de acuerdo a mi perspectiva ha tomado el satanismo dentro del black metal: a veces como propuesta, a veces como producto. ¿Debería eso ser factor determinante para elegir qué bandas escuchamos? Esa respuesta la tiene solamente usted. En esta selección no son todos los que están ni están todos los que son, y por supuesto que mis opiniones mucho tendrán de cuestionable una vez que sean filtradas por el juicio y la experiencia de quien tenga a bien leerlas. Puede usted estar o no de acuerdo conmigo, y hasta puede desarrollar su propia variante satánica para ofertar en el creciente mercado; estoy seguro que habrá muchas almas dispuestas a conocer su propuesta. A fin de cuentas hoy se vale de todo, no solo en las interpretaciones del diablo, como se mencionó al principio, sino también en el extraño universo del black metal; y cuando juntamos a estas dos intrigantes entidades la consecuencia puede ser tan apasionante como rentable. ¡Lleve su Satanás! ¡Lleve su Satanás! ¡Cómprelos porque se acaban...!

2 comentarios:

  1. Muy buen post. Ya éra hora de que alguien colocara a Vikernes y al Mefisto de los románticos donde deben de ir. Conceptualmente hay muchas vetas inexploradas del black metal debido a que, desafortunadamente, Satán "les come todo el pastel".

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  2. Buenísimo post, muy completo y de lectura muy fluida.
    No sé a quién rezaste o qué tuviste que hacer para obtener tanta inspiración (y no quiero que me digas ¬¬); pero funcionó.

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