Algunas bandas son lo suficientemente blasfemas para compartir una línea de coca con la mismísima Virgen María. Algunas bandas son lo suficientemente onanistas para entregarse con pasión al fino arte del automanoseo. Algunas bandas son lo suficientemente despreocupadas para pasar el verano en fiestas con travestis cubanos. Algunas bandas son lo suficientemente oscuras para abrir la tumba del amante. Algunas bandas son lo suficientemente punks para declarar que el pop nos va a volver a todos unas zorras. Algunas bandas son lo suficientemente depravadas para meternos sus canciones duras, de un solo golpe y sin lubricante. ¿Sexo, drogas y rock´n roll? Ya no más. El electroclash es lo de hoy: música para una generación sintética que ha llevado al extremo cada uno de estos perniciosos (¿deliciosos?) preceptos. El sexo elevado al límite de lo perverso: parafilias a manos llenas para travestidos, monjas, cerdas y viudas. Las drogas han dejado de servir como agencia de viajes en technicolor sobre arcoiris y campos floridos: ahora electrizan a la velocidad de la luz y se hablan de tú con los santos; se consumen en cantidades industriales porque hay ansia de sensaciones que devuelvan la endeble certeza de que se está vivo. Y los beats masturban a las guitarras, promiscuas ninfómanas que fornican con el pop abiertas de piernas en el urinario. Y las voces jadean, gimen, gritan a dúo: se revuelcan, se tocan, se cogen.
¿Creía usted, amable lector, que lo había escuchado todo? Putilatex viene a reírse en su cara. ¿Creía usted, amable lector, que el sexo no se practicaba con el sentido del oído? Putilatex viene a reírse en su cara. ¿Creía usted, amable lector, que había escuchado suficientes perversiones en el mundo de la música? Putilatex viene a reírse en su cara. Tan repulsivas como enervantes, sus letras escurren sicalípticas al tiempo que cabalgan sobre ritmos ortopédicos que nunca utilizan condón. Y los convidantes al bacanal bailan como posesos: desenfrenados, consumidos, entregados. Placer postizo para urgencias artificiales ¿y qué? Glorias más grandes han caído.
Algunas bandas son lo suficientemente depravadas para meternos sus canciones duras, erectas, calientes, de un solo golpe y sin lubricante. En definitiva, Putilatex no es un grupo para todos los gustos, y es más: puede que repugne más de lo que agrade; pero tampoco parece ser una banda creada para agradar a las masas. Putilatex solo es lo que es: pornoclash para violar los oídos mientras esperamos la gloriosa llegada del Domingo Mundial. Garantizado.
(Web: http://www.myspace.com/putilatexoficial)
¿Creía usted, amable lector, que lo había escuchado todo? Putilatex viene a reírse en su cara. ¿Creía usted, amable lector, que el sexo no se practicaba con el sentido del oído? Putilatex viene a reírse en su cara. ¿Creía usted, amable lector, que había escuchado suficientes perversiones en el mundo de la música? Putilatex viene a reírse en su cara. Tan repulsivas como enervantes, sus letras escurren sicalípticas al tiempo que cabalgan sobre ritmos ortopédicos que nunca utilizan condón. Y los convidantes al bacanal bailan como posesos: desenfrenados, consumidos, entregados. Placer postizo para urgencias artificiales ¿y qué? Glorias más grandes han caído.
Algunas bandas son lo suficientemente depravadas para meternos sus canciones duras, erectas, calientes, de un solo golpe y sin lubricante. En definitiva, Putilatex no es un grupo para todos los gustos, y es más: puede que repugne más de lo que agrade; pero tampoco parece ser una banda creada para agradar a las masas. Putilatex solo es lo que es: pornoclash para violar los oídos mientras esperamos la gloriosa llegada del Domingo Mundial. Garantizado.
(Web: http://www.myspace.com/putilatexoficial)
.



0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada